miércoles, 24 de septiembre de 2008

Leyes de Murphy de la familia apestada



Ley de la enfermedad latente:
Si crees que todos están sanos, hay alguien incubando un virus.

Ley de las pestes conjuntas:
Nunca se enferma un hijo por vez. Si tenés diez hijos, en la misma semana tendrás en casa diez enfermedades.


Ley de la cita con el pediatra:
Para ir a la cita con el pedíatra, saldrás de casa guiada por el reloj que atrasa medía hora.

Ley de la guardia:
Si llevas a tu hijo a la guardia del hospital, llegan treinta emergencias más urgentes que lo que tiene tu hijo.

Ley del horario incierto:

No importa cuan temprano acudas a la cita con el pedíatra, siempre delante tuyo habrá cinco pacientes que llegaron antes.

Ley Refrianex del mocoso global:

Para un chico resfriado, el mundo es un pañuelo.

Segunda Ley del mocoso:
Cuando se le fue la congestión, el niño tendrá la nariz lastimada de tanto sonarse.

Tercera Ley del mocoso:
Dado que el clínico te envía al dermatólogo, el dermatólogo al alergista y el alergista al neumonólogo, cada medico te envía a un nuevo especialista, por lo cual no tendrás tiempo de quitar la ropa de la soga hasta que llueva a cántaros.

Ley Einstein de la memoria esquiva:

No importa cuanto hayas memorizado y anotado cómo suministrar el medicamento, cuando vayas por la tercera dosis, olvidarás cómo había que seguir dándoselo, y hasta cuándo.

Ley del medicamento sin descuento
El amor materno es mejor que cualquier remedio, pero cualquier remedio es más barato.

Ley de la falsa calma
Una madre es alguien que no tiene idea como tratar una enfermedad, pero finge saberlo para tranquilizar a su hijo.

Ley de los estudios perdidos
Siempre tirarás a la basura la radiografía, audiometría o estudio anterior de tu hijo, 48 horas antes de que un medico te pida los estudios anteriores.

Ley Franklin del termómetro:
Loe termómetros se esconden cuando un chico tiene fiebre.

Ley de la mezcla conveniente:
Mezclar un remedio feo con azúcar no mejora el remedio sino que empeora el azúcar.

Ley Charles Atlas de la inyección:
El mismo hijo que en casa no tiene fuerza para pasarte la sal, expuesto a tener que aplicarse una inyección tendrá más fuerza que un padre, un medico y cinco enfermeras tratando de ingresarlo a la salita de aplicaciones.

Ley Reliverán del estómago revuelto:
Un chico tendrá ganas de vomitar cuando vayas en una autopista donde es imposible parar y el cristal de su ventanilla esté trabado

Corolario de Estocolmo
El vómito del chico caerá siempre en el sitio más imposible de lavar: el tapizado de un sofá de seda blanco, una importante carpeta de trabajo, o el tejido de la abuela.

Ley del dolor solitario:
Justo cuando darías cualquier cosa porque algo te duela a tu en vez de a tu hijo, no te duele nada.

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